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jueves, 4 de diciembre de 2014

Clarín: El maltrato al espacio público en La Plata


http://arq.clarin.com/urbano/maltrato-espacio-publico-Plata_0_1255074995.html



El maltrato al espacio público en La Plata

POR EDUARDO KARACACHOFF* - ESPECIAL PARA ARQ -

01/12/14
Mientras las autoridades promocionan la “recuperación del Eje Histórico”, la ciudad planificada para el bienestar de sus habitantes es cada vez más propensa a inundarse. Y está perdiendo su escala humana y sus árboles.
LA PLATA. Según el autor, la ciudad está perdiendo su escala humana y sus árboles (Nova Cess).
La difusión en las redes sociales de un video grabado por un vecino, desesperado ante la poda agresiva de los plátanos de avenida 51, sumó un nuevo hito al brutal y prolongado maltrato al que se encuentra sometido el espacio público en la ciudad de La Plata.

Protegido hasta hace poco tiempo, el Eje Histórico de las avenidas 51 y 53 es el espacio donde la municipalidad también autorizó las demoliciones más inexplicables para habilitar torres desproporcionadas y perjudiciales para un contexto cuya característica era, además de la arquitectura fundacional, la escala humana, los árboles y el sol. A este “trato dedicado”, al que debe agregarse la desaparición de las clásicas farolas, las autoridades lo publicitan como “recuperación del Eje Histórico”.

La Gobernación, emplazada entre 51 y 53, contribuye al ambiente con su toque particular, reservándose las ramblas centenarias como estacionamiento privado. Es el “aporte” urbano que ha legado a La Plata el gobernador Daniel Scioli. Sin olvidar la convalidación del Código de Ordenamiento Urbano (COU), que la llevó a la ruina.

La calidad de vida en La Plata se deteriora violentamente, sobre todo después del ya tristemente célebre COU Nº 10703 /2010, aprobado por la administración de Pablo Bruera y convalidado por el gobernador Scioli. Demandada ante la Suprema Corte por inconstitucional, y aún pendiente de definición en los Tribunales, dicha norma se proponía “densificar el casco”: duplicar la población. Durante ese proceso los beneficiados son los especuladores inmobiliarios.

Quienes la aprobaron no pensaron en qué pasaría con la arquitectura histórica de la ciudad ni con el carácter de patrimonio nacional de La Plata. Tampoco pensaron en cómo iban a vincularse entre sí a más habitantes, con un transporte público que ya era paupérrimo; o en cómo se garantizarían los servicios, o en qué pasaría con la periferia. Y, a pesar de las advertencias, faltó en quienes estaban ávidos de modificar la altura de la ciudad –pero no de ampliar su capacidad instalada– calcular cómo respondería la infraestructura a tanto cemento. Omisión a la que dieron respuesta la trágica lluvia de abril de 2013, con una inundación en la que perdió la vida un centenar de personas; pero también las lluvias no tan intensas, que cada tanto ahora anegan la ciudad.

Solamente entre 2010 y 2012 se han construido dentro del casco de la ciudad más de 2.000.000 de m2, sólo en edificaciones superiores a 4 pisos. Un cordón de pobreza creciente rodea la ciudad. De manera brutal se han destruido muchos de sus irrecuperables rasgos fundacionales. Los precios de la vivienda, ahora concentrados en pocas manos, se han disparado, así como las muertes en accidentes de tránsito –crecieron un 35% de 2012 a 2013–. La merma en los servicios elementales es creciente. Para coronar el panorama, la municipalidad usa basurales clandestinos a cielo abierto, algunos cercanos al centro.   Para una administración en la que el espacio público, en ofensivo estado de abandono, equivale a una molestia si no es enajenado, los que siguen son los espacios verdes y los árboles. El domingo 9, un vecino grabó una cuadrilla que podaba mal y fuera de temporada frente a su casa. El video lo muestra clamando por los árboles, exigiendo por el responsable técnico y previniendo a los trabajadores sobre sus condiciones laborales, ya que podaban sin usar arneses, cascos o protectores auditivos. Cosa más que atendible tras el fallecimiento de varios municipales por falta de seguridad. En lugar de explicaciones, recibió insultos y amenazas.

Hace unos años, y a pesar de los reclamos de Defendamos La Plata, se recortaron las ramblas verdes de avenida 60, para dar más espacio al tránsito, en lugar de mejorar el transporte público o establecer ciclovías. Un par de años antes, el magnífico bosque público fue sórdidamente entregado. Ahora, está ensombrecido bajo el concreto de un estadio que avergüenza por lo torpe, y que avanza de manera insólita sobre la vereda, tragándose árboles y derechos, además de la propia memoria del club al que se le cercenó, de un tajo, toda su historia. El Bosque no puede apreciarse desde un amplísimo sector de la calle. En su lugar hay un paredón. Otras plazas de La Plata fueron concesionadas a pancherías, que también sacaron árboles si lo encontraron necesario. La ciudad era verde, y ahora está gris.

Y así como los árboles necesitan de raíces en un volumen similar al de sus copas, bajo la superficie de la ciudad evoluciona una seria novedad generada por la falta de planificación: son innumerables los desbordes de aguas servidas –y gravísimos los problemas de salud que pueden provocar– ante la indiferencia de las autoridades, a la espera tal vez de que otra hecatombe provocada los tome por sorpresa.

ABSA responsabilizó por los desbordes a la falta de adecuación de la vieja red a los nuevos edificios. Defendamos La Plata elevó hace unas semanas una denuncia al Defensor del Pueblo de la Provincia, Carlos Bonicatto. Aún espera respuesta.

El problema no se ha dimensionado adecuadamente, o no ha importado, así como sus consecuencias sanitarias en la que supo ser “la Ciudad Higienista” de la Nación.  Inundaciones, tala salvaje de árboles, basurales irregulares, destrucción de la memoria común, saturación de redes, atraso. La pobreza también se construye. En el caso de La Plata, su postergación actual parece ser el resultado meticuloso de eludir cualquier política pública que permita su prosperidad.

* Miembro de SOS La Plata y Defendamos La Plata
















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