"La
Plata es una ciudad hermosa, pero desatendida. Los platenses no
valoramos la importancia que ella tiene, no cuidamos bien lo que
debiéramos atesorar. La Plata es como un traje sin tintorería. En ese
sentido se parece más a Praga que a París. Porque Praga es una bella
ciudad, aunque mal cuidada", dice el antropólogo Héctor Lahitte, cuya
performance académica en la Universidad local es por lo menos singular,
ya que se doctoró en tres carreras: antropología, ciencias naturales y
psicología. Pero las dos últimas, dice, las estudió para consolidarse
como antropólogo.
Como tal dirige desde 2001 el proyecto
"Identidad bonaerense", especialmente dedicado a La Plata. Ver qué se ha
mantenido y qué se ha modificado en cada uno de los lugares de una
ciudad, forma parte de los múltiples alcances de la antropología y, por
consiguiente, del trabajo investigativo que conduce.
Investigar la
historia de los barrios, la tradición oral, la cultura de los más
viejos y los más jóvenes. "Lo que se vio antes y lo que se ve hoy", dice
Lahitte, que es profesor titular de las materias Teoría Antropológica y
de Etología de la facultad de Ciencias Naturales y Museo, además de ser
jefe de Etnografía del Museo platense, que reúne colecciones
valiosísimas y reconocidas en el mundo entero.
Parecen
inabarcables los objetivos de la antropología. "Esta ciencia también
estudia el modo en que los hombres incorporan y producen conocimientos. Y
también, cómo cada cultura mejora a la realidad".
La trayectoria
profesional de Lahitte, tanto en el país como fuera de las fronteras,
está jalonada por cargos y distinciones de relieve. Es miembro de la
Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires (2005), miembro de la
Academia Nacional de Ciencias de Córdoba (2004), miembro de la New York
Academy of Sciencies (2002), Premio Houssay a la trayectoria científica
(2003), Premio Konex de las Ciencias (1996).
Fue presidente de la
comisión de Investigaciones Científicas de la UNLP, profesor visitante
de la Universidad de Salamanca desde 1993, actual miembro e investigador
principal de la CIC, autor de libros y numerosos trabajos sobre
procesos cognitivos, epistemología y ecología biocultural y en su
período de formación cursó estudios con Claude Levy Strauss, creador del
estructuralismo, recientemente fallecido, considerado como uno de los
pensadores más importantes del siglo XX.
Aunque nació en
Olavarría, pronto estuvo en nuestra ciudad como integrante de una
familia que dio conocidas figuras literarias, artísticas y científicas.
Vive en un departamento, en pleno centro, cerca de la que fue la esquina
más ruidosa de todas, la de 8 y 48. "Pero ahora volvió el silencio, en
ese sentido se vive con mayor tranquilidad", dice.
Lahitte reside
literalmente en el Museo local desde 1962. Enseña y maneja colecciones
riquísimas de paleontología, antropología, botánica, zoología y geología
entre otras. Allí pueden verse compilaciones únicas en el mundo como la
sala de mariposas.
¿Qué buscan los antropólogos con ese trabajo, que usted dirige, sobre la identidad platense?
"La
idea es que los platenses tomemos conciencia sobre lo que hemos hecho
en la ciudad por desconocimiento, por ignorancia. Lo cierto es que la
hemos destruido en su idea original. Estamos haciendo un inventario de
los rasgos característicos de La Plata y de cómo los hemos ido
perdiendo. También es una manera de patentizar cómo no sentimos nuestro
lo público".
Pero la responsabilidad inicial, se supone, pasa
por el poder público. Si desde allí no se controla, es poco lo que puede
hacer un particular.
"Las administraciones municipales suelen
pensar que poniendo un cartel en donde se dice cuide esta plaza o cuide
este edificio están haciendo algo bueno. Ni siquiera ven que la
colocación del cartel ya es un ataque a la identidad de ese lugar".
Pero
es incontrastable que existieron acciones en la vía pública por parte
de muchas administraciones municipales, se supone que encaminadas a
mejorarla.
"
Se actúa mucho en las plazas, en los paseos
públicos, pero no existe preocupación por la mejor preservación
estilística de las viviendas particulares. Usted tiene una casa de
estilo imperial y nada le impide poner un kiosco o cualquier cosa en esa
entrada, en el garaje. Lo peor de todo reside en que el poder público
no le enseña a la gente a cuidar la identidad de una ciudad, a preservar
los rasgos característicos. Falta esa docencia. Fíjese este dato,
protejemos los monumentos con rejas pero nadie enseña que debemos cuidar
a los monumentos".
¿Es cierto o exagerado decir que el Museo de La Plata tiene colecciones que son apreciadas en el mundo?
"Es
ajustado a la verdad decirlo. Aquí están algunas de las colecciones más
importantes del mundo. El Museo tiene un excelente material y es
reconocido internacionalmente. Hace poco el Museo Británico organizó una
muestra en Londres sobre la Patagonia que, entre otras finalidades,
buscaba conocer cómo se habían integrado los galeses a al sur nuestro.
Pues bien, el Museo platense fue invitado para colaborar en esa
muestra".
Usted dirige la sala de Etnografía que guarda testimonios de los pueblos indígenas...
"Sí,
por cierto. Hay objetos importantes, como arcos, flechas, canoas,
ropas, elementos que sirven para estudiar a esos pueblos. Es un material
de alto riesgo, que debe ser protegido. Hay piezas tehuelches,
mapuches, guaraníes. El impacto de esos pueblos fue de una alta cultura,
aún cuando no con el desarrollo de otros indios de América como los
aztecas, incas o mayas".
Sobre los Museos del mundo se está
volcando una demanda impulsada por pueblos originarios, que reclaman la
devolución de piezas. ¿Cuál es su opinión?
"No estoy tan de
acuerdo con devolver todos los objetos. Mi postura es que los museos son
también una forma de preservar y reivindicar las diferencias. Si se
devuelve todo, desaparecen los museos y nadie podría aprender nada".
Usted
también impulsó estudios sobre la inmigración, sobre los perfiles que
trajeron desde sus tierras a la Argentina los polacos, los griegos, los
caboverdeanos.
"Sí, se procura establecer cómo puede
concebirse una sociedad pluricultural. En buena medida es verdad decir
que muchos argentinos descendemos de los barcos, entonces pareció
interesante determinar cuál fue el aporte de los polacos o de otras
nacionalidades, que sostuvieron la lengua, la danza y las tradiciones
hasta hoy, pero que al mismo tiempo se integraron al país".
También existen trabajos suyos sobre la isla Martín García...
"El
caso de Martín García es muy interesante. Es un lugar que tiene una
flora maravillosa y los visitantes depredaban. La gente tenía que saber
el valor de lo que estaba viendo y eso es lo que se hizo con gente de la
Universidad: enseñarle que existen cosas que se deben conservar. Los
pobladores originales de la isla saben hacer uso de esos recursos, son
gente del Noroeste. Además en Martín García había un teatro maravilloso.
Es una reserva natural de primer nivel. La isla pertenece a la
provincia de Buenos Aires".
¿Qué opina un antropólogo de los grupos ecologistas?
"Que
cumplieron y siguen cumpliendo un rol muy importante, que es el de
llamar la atención de la gente y de las autoridades sobre el valor de
los recursos naturales. Hay un dato ejemplificativo: cuando hoy se hunde
un barco, primero se piensa, como es obvio, en salvar a los pasajeros
y, en segundo lugar, en rescatar el combustible de sus tanques, para no
afectar a las aguas. Eso es resultado de una evolución cultural".
¿Podría dar una definición sencilla acerca de qué es la antropología?
Una
definición podría ser esta: es el conocimiento de cómo las culturas
comprenden al mundo. Otra: ella enseña cómo nos vinculamos con la
Naturaleza y cómo nos fuimos aprovechando de ella a través de recursos
culturales".
¿Cuándo fue creada como ciencia?
"Es una
ciencia joven. Fue creada hace 130 ó 140 años. La inventaron los
ingleses para mejor conquistar a las colonias. Hablamos de la India o de
Africa. Los primeros antropólogos ingleses estudiaron primero, a fondo,
esas culturas, en qué valores se sostenían. Eso facilitó la posterior
presencia y el dominio colonial de los británicos".
¿La antropología tuvo apoyo estatal en nuestro país?
"Los
políticos le están dando una creciente importancia. Pero en la
Argentina nunca hubo medios o recursos suficientes para apoyar a esta
ciencia. Debe ser porque no somos un país colonialista".
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El
modo en que los hombres incorporan y producen conocimientos. La manera
en que cada cultura mejora la realidad y comprende el mundo. Los modelos
o matrices que manejan, complementarias y simétricas. Esas
abstracciones, pero también la intención de buscar y descubrir la vida
cotidiana de los hombres, para revelar qué fueron y qué siguen siendo.
Todo se revisa entre las nobles y anchas paredes del Museo platense.
Hace más de cinco décadas que allí, Lahitte respira el aire siempre
joven de la investigación y la enseñanza.